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Buenas,
¿Cómo están? Esta es una edición especial, la primera de No Estás Solo.
PlayStation anunció esta mañana que, a partir de 2028, dejará de producir discos físicos. Para muchos, esta es la industria intentando consolidar sus ganancias. Un golpe a la reventa y a la piratería. Para los consumidores equivale a una quita unilateral de derechos y, simplemente, a una maldad.
Antes de comenzar: sé que el calendario habitual viene con alguna demora. Eso está pronto a corregirse, pero quería aprovechar la flexibilidad del newsletter para poder hablar de esto.

Que cosa increibles los HUD de los AC
El ocaso de los discos
PlayStation nos desayunó a todos con el anuncio de que no producirá más juegos físicos a partir de 2028. Ya se están vaticinando toda una serie de consecuencias, la mayoría bastante probables si vemos la evidencia histórica, cuyo nivel de acierto ya habrá momento de constatar. Por mi parte, escribo esto como un desahogo, aunque traficado en forma de reflexión suscitada por la noticia.
En principio, me puso triste la sensación de que quienes administran algo que a millones nos hace pensar en las cosas lindas de la vida solo pueden operar optimizando variables financieras. Y digo que solo "pueden", porque es un tema sistémico: no va a surgir un Über-ejecutivo que, por sí solo, modifique cómo funcionan estas cosas. No lo esperen. Y, si aparece, recuerden siempre que estos gigantes tienen un muy buen equipo de marketing a su disposición.
Si el iluminado que desde la cima nos libera no aparece, tampoco alzarse en armas y quemar Sony, algo a lo que no podríamos negarle cierta potencialidad catártica, va a ser muy útil. Por lo menos, no va a ser útil para que las formas de nuestro presente cambien. De la misma manera, tampoco voy a hacer un llamado a piratearlo todo. No porque no exista simpatía con la causa, sino porque creo que ya se siente instalado como un espacio posible de resistencia. Los beneficios en preservación, adaptación y distribución, por mencionar algunos, ya están dichos. El potencial para lo nuevo está, pero hay una relación entre la piratería y la industria que ya encontró una dinámica estable. No sé si ahí existe el germen de un cambio radical, y tampoco sé si lo que se precisa es un cambio radical.
La tristeza también vino porque me di cuenta de lo rápidamente que todo se redujo a "no más juegos físicos", porque le conviene a una empresa. A veces pienso que vivimos en un mundo que consume grandes cantidades de esfuerzo, energía y materiales para producir bienes físicos que terminan siendo basura. También pensé en lo lindo que era cuando las cosas traían manuales con dibujos y mapas para quienes disfrutan guardarlos.
Por un momento quise imaginar un sistema alternativo. Imaginé a una empresa que diseña una caja y un manual para su juego, lo anuncia y toma órdenes. Una vez transcurrido un período o alcanzado un determinado número de pedidos, manda a producir y distribuir. Seguramente esto sea una estupidez con una montaña de problemas, digna de cualquier idea cocinada en treinta segundos a raíz de una reacción frente a una noticia que ni siquiera investigué a fondo.
Pero mi punto con esto es que no parece haber intención de pensar algo nuevo, algo distinto. Una versión muy de cabotaje de Frederic Jameson, diciendo que nadie imagina el fin del capitalismo. Y creo que esa idea es clave, porque no hay espacio para pensar en algo distinto o nuevo si lo único que importa es mantener felices a los accionistas. Yo no quiero mantener felices a los accionistas. Quiero un mundo que pueda ser más lindo.
Hablando de cosas lindas arruinadas, también me pegó en el entusiasmo que estaba sintiendo por el nuevo Ace Combat. Ya mencioné en redes que ese entusiasmo estaba compuesto por la novedad del Wings of Theve, pero también por la posibilidad de volver a jugar Ace Combat Zero en hardware moderno. Decir que mi entusiasmo está arruinado es un montón. La verdad es que después de decidir ahorrar unos pesos para comprarlo en PlayStation, la noticia me hace sentir que me voy a estar esforzando para darle plata a alguien cuyas decisiones, por lo menos ahora mismo, me están cayendo bastante mal. Sé que esta no es la óptica más adecuada para todo esto, pero así son los desahogos traficados como reflexión.
No quiero cerrar con una contradicción, así que permítanme hablarles un poco más de algo lindo. La versión de Ace Combat Zero que viene, entiendo, no trae grandes modificaciones. Creo que solo adapta los controles; por lo demás es un port que espero tenga en cuenta las pantallas más grandes. Zero es, para seguir martillando con el espíritu de lo que este texto quiere transmitir, lindo. Hubo una idea, hay un estilo. Se la jugaron con una forma de presentación que, si no era única, por lo menos era inhabitual. Las escenas entre misiones muestran actores grabados sobre fondos que relatan qué les ocurrió tras el encuentro con el jugador. Y así se construye este relato casi mítico de nuestro personaje (encima mudo). Cada uno sabrá si le gustó o no, y por qué. Yo creo que fue la única vez que genuinamente me sentí “como si” fuera el personaje.
Fue un pico de incomodidad inicial (camp y kitsch, dos adjetivos que le caben a las cutscenes), seguido de un genuino cariño. No sé si quiero que más juegos sigan el ejemplo, sospecho que no, pero lo hizo destacar del resto de la saga. Para mí, el más lindo de todos los Ace Combat. Me duele un poco admitir que tengo muchas ganas de comprarlo y volver a disfrutarlo en la PlayStation del living, en la tele.
En resumen, me aferro a las cosas lindas porque me recuerdan que hay que intentar pensar en alternativas a lo que es. Soñar, uno podría decir. Algo así como el opuesto diametral a un comunicado de PlayStation que solo me hace considerar que la catarsis puede ser valiosa por sí misma. Como dije, no sé si hace falta un cambio radical. Tal vez hagan falta más cosas lindas.
